El sarcófago del canónigo Mulet de Manresa.

No es costumbre de este Blog hablar de temas de actualidad aunque estén relacionados con el arte o la arquitectura medieval. La excepción se debe a que en la noche del 13 al 14 de Diciembre del 2012 después de la festividad de Santa Lucía, en la Seo de Manresa, las velas que los devotos habían ofrecido a la santa a lo largo del día provocaron un grave incendio y el fuego destruyó entre otros objetos, un sarcófago de alabastro dedicado a la memoria del canónigo Mulet. La historia del asesinato del canónigo es confusa y no entraremos en ella.
Aunque en muchos trabajos he leído que "...un pequeño incendio..." provocó el desastre, no fue ni mucho menos un pequeño incendio, sino un gran incendio que afectó el patio de entrada y absolutamente todo el claustro: paredes, columnas y bóvedas; a parte del sarcófago se quemó la imagen de santa Lucia y todo el altar, también se podía haber perdido el archivo histórico de "Amics de la Seu" y la exposición museística de indumentaria religiosa y orfebrería que se guarda en la sacristía mayor en una sala aneja al claustro.
Detalle del sarcófago destruido (si no se indica la fuente, todas las fotografías son del autor de este Blog)
Salvador Redó del periódico manresano Regió7 comentaba que no es muy prudente dejar más de 3.700 velas encendidas y acostarse. Me ha recordado un escrito de Viollet le Duc que comparaba a los arquitectos romanos con los góticos. El arquitecto francés decía que los primeros podían ir a dormir tranquilos cada noche porque sus obras eran tan sólidas como el propio imperio, en cambio los arquitectos góticos siempre estaban con el miedo en el cuerpo por si el edificio colapsaba.
Estado del sarcófago después del incendio. Fotografía de Salvador Redó, periódico Regió7
Casi durante cuarenta años una sola persona fue el responsable del mantenimiento de la Seo de Manresa siguiendo órdenes del fallecido obispo Guix, hasta que el actual rector le echó del cargo de forma poco cortés. Seguro que el hombre se sentía más cercano a los arquitectos romanos que a los góticos. Cada año por Santa Lucía viniendo de su trabajo, pasaba por la Seo y con la ayuda del sacristán sr. Pérez, apagaban todas las velas. En aquella época las ofrendas se hacían en el interior de la Basílica.
El sr. Pérez murió pero se continuaron apagando los cirios. Más tarde las ofrendas se trasladaron al claustro y se apagaban entre un 70 y un 80 por ciento de cirios, no hubo nunca ni un solo problema, siempre habían tenido en cuenta las temperaturas alcanzadas y el riesgo de incendio.
Marc Marcè también de Regió7 comentaba que es de sentido común no dejar tantas velas encendidas y enfatizaba "Siempre se había hecho así". Que la gente piense que los cirios han quemado toda la noche y que a lo largo de cuarenta años no haya habido incidencias, honra mucho al ex responsable de mantenimiento. Pero no es por casualidad, es responsabilidad. Este año ha sido el primero en cuarenta años que el antiguo responsable no ha tenido nada que ver con la festividad de santa Lucía y curiosamente ha quemado todo. No ha sido un accidente, es un grave acto de negligencia y de irresponsabilidad. También es curiosa la actitud de los "Amics de la Seu" que lamentan la pérdida de la escultura y en cambio no se pronunciaron al saber que un rector recién llegado que no sabía nada de la Seo, había traspasado la responsabilidad del mantenimiento del monumento nacional.
Se comentaba si era conveniente restaurar el sarcófago teniendo en cuenta cómo había quedado. Posiblemente con la ayuda de dos o tres personas y un presupuesto inferior a los 500 €, se habría restaurado perfectamente. El problema es que la Generalitat de Cataluña no lo permite, lo tienen que hacer ellos y el presupuesto lo multiplicarán por ciento o más.
Detalle de la restauración después de la guerra civil, observense los fragmentos depositados encima de la plataforma de madera, aun no están encolados.
El sarcófago del canónigo Mulet que quedó completamente destruido, lo cierto es quedó completamente desencolado, era una impresionante obra del escultor Josep Sunyer (1719) que trabajó mucho en la Seo de Manresa a partir de los trágicos sucesos que motivaron el "11 de septiembre de 1714", también esculpió la sillería del coro de los canónigos.
Sillería del coro de la Seo de Manresa, obra de Josep Sunyer. (en el lado derecho, parte superior de la fotografía se puede leer la firma de Sunyer)
Los detalles y filigranas de la ropa de la escultura maravillaban a los visitantes, eran de una delicadeza inigualable, el sufrimiento reflejado en la cara de un hombre moribundo, herido por espada, era aterrador. El sarcófago fue destruido durante la pasada guerra civil (1.936-1.939) y durante la época en que se reconstruyó el templete de la Cripta de los "Cossos Sants" (seguir enlace para saber más), el escultor Ramón Majà lo aprovechó para rehacer completamente el sarcófago. En aquella restauración se hizo un chasis de obra y una plataforma de madera ya que el alabastro estaba tan roto que no hubiera soportado su propio peso sin volver a romperse, así los fragmentos se iban depositando sobre la madera a medida que se encolaban con una mezcla de adhesivo y polvo de alabastro y después se pulían las juntas. 
Detalle de la restauración después de la guerra civil, los fragmentos ya están encolados y sus juntas pulidas, aun faltan colocar las manos, cara y otras partes de la escultura.
Ahora todos comparan la escultura de Sunyer, con obras de Bernini. Esta comparación halagaría al sr. Majà pues habían fragmentos de la caja o urna que eran completamente nuevos, también manos, pies, una parte de la cara, bastante de la indumentaria y cornisas eran nuevos y salidos de las manos de Majà. El fuego quemó la plataforma de madera y todos los fragmentos se desencolaron y cayeron.
Me comentaba el antiguo jefe de mantenimiento que controlaba muy a menudo el estado de las piezas encoladas y últimamente había observado que había alguna que ya se empezaba a mover, quería decir que el adhesivo estaba llegando al fin de su ciclo vital y habría sido un problema dentro de pocos años, dice que lo mismo está pasando en el templete de la Cripta.
El fuego también destruyó una talla de madera de santa Bárbara aunque nadie habla de ella. La talla era conocida como de Santa Lucía, pero como la Seo no disponía de una imagen de mediana estatura de esta santa, cada año utilizaban la otra imagen para la ocasión.
Ahora no hace falta que se justifiquen diciendo que las velas no ardían correctamente porque siempre han ardido mal, esto es elemental y se debe saber; hace dos mil que se queman iglesias por culpa de las velas. Tampoco tienen que buscar culpables fuera de la Seo ni especular con incendios provocados, fue su nula capacidad para gestionar aquel poder calorífico, lo que provocó el desastre.
Cuando se restauró el sarcófago se encontró en su interior una caja metálica que contenía un buen número de trozos de alabastro que alguien seguramente después de la guerra los puso allí para guardarlos, se utilizaron para la restauración y la caja quedó vacía. En aquella caja habrían habido los restos del canónigo Mulet. De todos modos, no se puede afirmar que sus restos hubieran llegado hasta la guerra de 1936, el hecho es que allí no habían los restos de nadie. 
Todas las grandes catedrales, Manresa incluida, tienen dos criptas: la cripta martirial y la cripta canonical. La Martirial es la que todos conocen y está ubicada bajo el altar mayor. La Canonical, está situada casi en el centro de la nave y está reservada, tal como indica su nombre, a los canónigos de la colegiata. Mulet como canónigo fue inicialmente enterrado en esta cripta y bastantes años más tarde sus restos se trasladaron al nuevo sarcófago. 
Después de la primitiva restauración, hace más de treinta años, el Sr. Perez (sacristán en aquellos momentos de la Seo) consideró que dentro del sarcófago necesitaba haber un buen número de huesos que le dieran más credibilidad y como en aquellos momentos, como se ha comentado, se estaba restaurando la cripta y de huesos existían muchos, cogió un buen puñado de una de las sepulturas que hay entre la puerta de San Antonio y el retablo del Espíritu Santo y los puso dentro del sarcófago. Podían ser de hombre o de mujer, militar o noble, joven o viejo; pero no podían ser de ningún canónigo. 
Después de quemarse el sarcófago y saber que querían analizar los restos encontrados, les dijeron que no perdieran ni tiempo ni dinero analizando aquellos huesos. Ahora ya los han analizado y han confirmado solemnemente que aquellos restos son los del canónigo Mulet. 
De todos modos, el sacristán Sr. Perez era muy especial, podía tener los auténticos restos del canónigo guardados en algún lugar desde la guerra civil y después presentarlos sin darle ninguna importancia y engañarlos a todos. En una ocasión mientras se restauraba el portal de San Antonio, sacó del bolsillo de su bata un trozo del dosel de la puerta que dio al arquitecto para que lo pudiera volver a pegar; era una auténtica filigrana en piedra que había guardado durante más de 50 años.

Actualizado: Julio 2.014