Construcción de la Seo de Manresa, el abside

Hasta ahora hemos visto los siguientes temas referentes a la construcción de la Seo de Manresa:
En este capitulo trataremos de la construcción del abside.
Si no se indica la fuente, todas las fotos y planos son de Jaume Espinalt.
Se recomienda empezar la lectura del tema "Crear en Gótico" por el primer capítulo para tener una visión general.
La planta total de la basílica ya hemos visto que consta de dos cuadrados de idéntico tamaño y superficie. En el cuadrado superior, donde le hemos determinado el punto de Oro a través de la divina proporción y que debe convertirse en la clave presbiteral, es el centro a partir del cual construiremos nuestro ábside. Cálculos con el arca de las reliquias y la cruz de la victoria, nos determinarán exactamente la anchura y profundidad de la capilla absidal central, nos calculará la estructura de los contrafuertes, nos indicará donde hemos de de colocar las columnas y finalmente la estrella de cinco puntas, nos marcará los centros de todas las capillas del ábside. (para saber más seguir enlace)
Las columnas serán octogonales ya que es la representación mas perfecta del enlace entre el cuadrado (símbolo de la Tierra) i el circulo (símbolo del Cielo). 
Ezequiel (el del templo "virtual") nos explicaba por dónde empezar a subir paredes: "...En la erección de todo edificio soberbio o de gran majestuosidad, es costumbre poner la primera piedra o aquella de los cimientos en la esquina noreste del edificio..." Pues ya lo sabemos, efectivamente una de las columnas del ábside, tiene una pequeña figura incrustada en la cornisa, que representa una cabeza humana (hay quien cree que podría tratarse del propio Berenguer de Montagut). Allí consta que hay la primera piedra. (foto lateral)
El problema es que la columna no está en el lado noreste sino en el lado sureste. Justo al otro lado del eje de simetría. Esto lo podríamos entender como una variante particular del gremio donde pertenecía Berenguer o por problemas en la expropiación de fincas. Pero atención porque en el Templo de Jerusalén en el lado sureste del altar (el lado de Manresa), había unos agujeros por donde desaguaba la sangre sacrificial.
Sin ir tan lejos, los iberos para asegurar la buena suerte y la prosperidad a su clan, sacrificaban animales y sus restos los enterraban debajo de la primera piedra del nuevo hogar que el núcleo familiar pensaba construir. Si vamos mirando esta columna hacia arriba, veremos que nos dice más cosas, en los capiteles dorados que ornan cada columna podemos ver diferentes dibujos, pero precisamente en el capitel de esta columna está esculpida una corona de flores con los cálices bien marcados, sabemos que la flor se abre a partir de su cáliz hacia fuera, esta columna sería pues el "cáliz" de la catedral, a partir de este punto se expandiría el nuevo templo. Ni que decir tiene que la flor también simboliza la rueda de la vida. Finalmente debemos recordar que las flores sagradas, como la rosa de Cristo, surgen de la tierra bañada con sangre.
Ahora ya podríamos empezar a construir nuestro templo particular, el problema viene que los manresanos querían aprovechar algunas partes del antiguo templo románico. Querían aprovechar ni más ni menos que toda la nave románica que tenía una anchura bastante aproximada a la nueva nave lateral gótica, pero este ejercicio de encaje tan inocente, significa que todo lo que hemos calculado hasta ahora, no nos sirve de nada. (para conocer que tuvo que hacer Berenguer de Montagut para alcanzar el encaje, seguir el enlace).

Construcción del abside
Se ha comentado que el módulo de cálculo consistía en la yuxtaposición del arca de las reliquias y de la cruz de la victoria. Estas figuras geométricas se construyen de la siguiente manera. El rectángulo que acabamos de dibujar y que equivalía en superficie al templo de Salomón, lo tenemos que calcular de nuevo. Podemos considerar que inicialmente tenía una superficie aproximada de 15 por 25 (3 partes de 5 unidades = 15, por 5 partes de 5 unidades = 25) y le tenemos que aplicar una reducción para obtener una superficie de 15 por 19 (3 partes de 5 unidades = 15, por menos de 4 partes de 5 unidades = 19) (unidad no equivale ni es sinónimo de metro). La reducción la haremos de tal manera que nos quedará centrado en el punto presbiteral, un cuadrado de 3 por3 unidades inscrito dentro de la figura Círculo y se prolongará el resto del rectángulo por el lado de la nave.
De esta forma hemos reconvertido la mesa de la santa cena en nuestra arca. Para yuxtaponer en ella la cruz, hay que añadir un nuevo cuadrado (1 parte de 5 unidades x 5 unidades) a cada lado del rectángulo (la parte superior del rectángulo nos quedará de nuevo como era antes de la reducción - le habíamos sacado una parte y la incorporamos de nuevo). Así tenemos que el eje vertical de la nave (por donde pasa el punto de Oro y el eje de simetría del edificio) tendrá 1+4+1 cuadrados y el eje transversal tendrá 1+3+1 cuadrados. Si dentro de la cruz le trazamos unas diagonales que no sobresalgan del cuadrado de 3x3 unidades, nos aparecerá la cruz del Temple. Si estas diagonales las seguimos hasta el límite del cuadrado (E) nos aparecerá nada menos que la cruz de las ocho beatitudes máximo exponente criptográfico de los Templarios, todo ello nos formará la base del pentaculo que tendremos que utilizar para construir toda la planta de la basílica. La prolongación de las líneas inferiores de esta cruz sobre el cuadrado (O) nos determinará exactamente la longitud y anchura total del templo.
El cuadrado que hemos situado en la parte superior del arca y que nos formaba el palo vertical de la cruz, nos determinará exactamente la anchura y profundidad de la capilla absidal donde actualmente está el órgano. Si inscribimos un círculo dentro del cuadrado de 3x3 (base de la cruz del Temple), en el punto donde el círculo corte los brazos de esta cruz, ya podremos hacer los agujeros para los cimientos de las dos columnas que hay delante de la capilla del órgano. Como sabemos que los ángulos de la estrella de cinco puntas tienen 36 º, las demás columnas las situaremos a 36 º de distancia la una de la otra hasta tener los 180 º o semicírculo del ámbito presbiteral. Ya tenemos calculado el deambulatorio.
Ahora ya podemos completar el ábside calculando toda su estructura, es decir, el grosor que deben tener los contrafuertes para que puedan soportar la bóveda del presbiterio con seguridad. Recordemos que en aquella época no había ordenadores, las matemáticas no eran el fuerte de nadie, pero tenían unos grandes conocimientos tanto geométricos como trigonométricos, todavía recuerdo mi época de estudiante que para calcular un puente necesitábamos unas cuantas semanas de clase.
Inscribimos un círculo dentro del gran cuadrado que nos determina el tamaño total del templo (paso dado en el capítulo precedente al determinar la parte exterior del grosor de la piel). El tamaño que hay entre este círculo exterior y el círculo que hemos dibujado como una de las tres figuras base (Cuadrado, Círculo, Rectángulo), nos determina exactamente el grueso de los contrafuertes.
Esta es una de las fórmulas más antiguas que han estado utilizando los albañiles, nos viene de la época de Pitágoras. Si a un cuadrado que haga cada lado 1 unidad le dibujamos la diagonal, estamos convirtiendo un cuadrado en dos triángulos rectángulos, la hipotenusa del triángulo sabemos que es igual a² = b² + c²; a² = 1² +1²; a = V2 = 1.41421
Si dividimos el lado (cateto) por la diagonal (hipotenusa) obtendremos un coeficiente igual a 1/1.41421 = 0.7072. Este resultado en definitiva es lo que nos da si dividimos la anchura de la nave (equivalente al lado del cuadrado de la formula anterior) por la figura Círculo (equivalente a la diagonal del cuadrado de la formula anterior). Explicado de otra manera, el resultado también es igual a dividir el lado de un cuadrado inscrito en un círculo, por el diámetro de éste. Todo ello llevado a diferentes escalas no se ni más ni menos que el cálculo de estructura del edificio.
El cálculo de las capillas absidales es relativamente sencillo, pues se trata de dibujar una doble estrella de cinco puntas (ya hemos dibujado la primera en el capítulo precedente) siempre haciendo centro en el punto presbiteral y las puntas de la estrella nos indicarán exactamente el centro de cada capilla, como que hemos calculado y determinado tanto el ancho como la profundidad que deben tener, sólo nos falta empezar a subir paredes.

En el supuesto de tener de calcular una iglesia con la nave más estrecha, por ejemplo: la iglesia del Mar de Barcelona, no pasa absolutamente nada, la división por 3 de la anchura de la nave, nos da unas capillas absidiales más pequeñas.


Resumen de la figura 04
  • Adaptación del rectángulo obtenido en la figura anterior para convertirlo en Arca Santa de las Reliquias según las proporciones propuestas por Moessel. (relación15 por 19)
  • Yuxtaposición del Arca Santa de las Reliquias con la Cruz de la Victoria de la Basílica del Salvador de Oviedo (módulo de cálculo utilizado ampliamente por los constructores de iglesias).
  • Estudio de situación de las capillas absidales (parte superior central)
  • Determinación de la planta de salón y de las naves laterales por la simple prolongación de los laterales de la figura "Rectángulo".
  • Perfecta inscripción de la cruz de la Orden del Temple sobre la planta de salón y desarrollo de la cruz de 8 beatitudes.
  • Perfecta composición de la longitud y anchura de la nueva iglesia.
  • Cálculo de la estructura del ábside por simple diferencia radial (círculos exterior e intermedio).